Decepción en Texas Stadium

romo1_102306_300.jpgPor lo general los Vaqueros entienden el compromiso de ser protagonistas ante el mundo entero de la NFL bajo las luminarias candentes del Monday Night Football, y aun cuando las cadenas televisivas de EEUU le han restado un poco de importancia ante la nueva versión del Sunday Night Football, sigue siendo un cotejo donde el mundo del deporte de las tackleadas se presenta en la primera fila.

Tal fue el marco en una velada perfecta ante un público expectante y con la consigna de una lucha sin cuartel ante un rival divisional por el primer lugar de la división en esta versión del juego jugado en lunes por noche. Una receta para que los muchachos con la estrella en el caso pudieran gritar a los cuatro vientos que luego de siete jornadas y en pleno mar abierto, la nave vaquera sigue su rumbo hacia la gran fiesta.

Pues, oops.

Lo acontecido ante casa llena en el Texas Stadium no fue del agrado más que de los afiliados al equipo visitante Gigantes de Nueva York al ver que los pupilos de Tom Coughlin dominaron de principio a fin en un juego netamente extraño y con un resultado final a su favor por marcador final de 36-22, agenciándose así el primer lugar de la división este de la conferencia nacional.

El principio del fin fue una intercepción del esquinero Sam Madison a pase de Drew Bledsoe en la sombra de las diagonales contrarias cuando los Vaqueros buscaban irse arriba con el marcador a favor de los neoyorkinos 12-7. Esto dio pie a lo que muchos había pedido a gritos y se les dio por fin al comienzo de la segunda mitad, cuando Tony Romo tomó los controles de la ofensiva de Bill Parcells.

“Esa fue una actuación muy pobre, la de esta noche”, dijo Parcells al finalizar el juego. “La misma receta para un desastre. Entregas de balón, permitiendo jugadas grandes temprano en el juego, no hay excusas para eso. No fue bueno. Me da pena salir con un equipo que juega de tal manera. Me disculpo con la gente que vino a ver eso”.

La decisión de meter a Romo ante los Gigantes para comenzar la segunda mitad fue un aliciente a los mas de 65,000 presentes en el Texas Stadium, que de manera un tanto maquiavélica vitorearon su entrada al emparrillado supliendo a Bledsoe, que sufriera la costosa intercepción de Madison y hasta una auto-anotación en captura por Lavar Arrington en las diagonales.

“Demasiados errores, demasiada improvisación”, dijo Parcells al ser cuestionado del porque del cambio a Romo. “El balón debería haber ido al lado opuesto, así era como estaba diseñada la jugada. Ahí es donde estaba la cobertura. El pase era hacia el lado opuesto”.

En lugar de eso, fue Madison el encargado del vaciarle el balde de agua fría a los presentes, elevando la controversia del puesto de mariscal de campo a alturas insospechadas, siendo aquel envío el último pase de Bledsoe en el juego, y quizá en la temporada.

“No lo sé en este momento”, dijo Parcells al ser cuestionado con respecto al puesto de mariscal de campo hacia el compromiso en Carolina, el primero de tres consecutivos de gira para su club. “Vamos a ver que pasa. No tengo que hacer esta decisión hasta un poco después de esta noche”.

Y la ecuación se dificulta considerando la actuación del jugador de cuarto año que entró al relevo en busca de una chispa ofensiva. Romo tuvo un comienzo por demás tambaleante luego de ver como se dio la primera jugada ofensiva del que estuviera esperando esta oportunidad de demostrar que su momento había llegado.

La primera jugada fue un pase bateado al aire por el liniero defensivo Michael Strahan para una intercepción del apoyador gigante Antonio Pierce que luego redituó en siete puntos en pase de Eli Manning con apenas 59 segundos transcurridos de la segunda mitad para el 19-7.

“Fue algo duro, era un momento clave del juego”, dijo Romo de su primera oportunidad comandando la ofensiva al abrir la segunda mitad. “Nos costó en cuanto a la posición del campo y abajo por solo una anotación. Ya de ahí la lucha fue cuesta arriba el resto del juego”.

De hecho los Gigantes extendieron su ventaja a 26-7 antes de que Romo pudiera darle algo de vida a las esperanzas del equipo local.

Una luz al final del túnel fue una serie ofensiva de 75 yardas que culminó en un pase de ocho yardas con Terrell Owens seguido de una jugada personal del mismo mariscal de campo para la conversión de dos puntos para de perdido acercarse en el marcador al son de 26-15.

La defensiva vaquera hizo lo suyo parando a los Gigantes forzando un despeje de Jeff Feagles entregándole el balón de vuelta a Romo volviendo a los presentes al filo de su butaca con la esperanza de un posible regreso.

Pero esa posibilidad se fue al traste con un fallido intento de pase pantalla hacia Julius Jones ante un acoso defensivo en una tenue bolsa de protección que fue interceptado por el liniero defensivo Fred Robbins. De ahí los Gigantes agregaron un gol de campo que puso los cartones 29-15.

Con tres minutos restando Romo de nueva cuenta pudo marchar a territorio contrario, pero el espectro de las odiadas entregas de balón volvió al escenario con otra intercepción por el esquinero reserva Kevin Dockery que fue ahora sí el acabose al ver como el defensivo pudo regresar el ovoide 96 yardas para la anotación.

“Simplemente no podemos hacer ese tipo de errores”, dijo Romo que terminó con 14 completos de 25 intentos para 227 yardas con dos anotaciones, pero tres sendas intercepciones. “Me hubiera gustado ver que varias de esas jugadas terminaran de manera diferente. Tuvimos nuestras oportunidades. Es simplemente decepcionante”.

Ya con el juego fuera de su alcance, Romo pudo conectar con el receptor abierto Patrick Crayton para un pase de anotación de 59 yardas, pero en la balanza la actuación del jugador que ha esperado su momento bajo las luminarias fue catalogada como desdibujado.

“Algunas buenas, otras malas”, ahondó Parcells al referirse a su esperanza de no ver errores neófitos de Romo a estas alturas. “No sé. Esperaría que no se dieran. El ha estado aquí ya por cuatro años”.

En cuanto al propio Romo la barrera de las excusas no fue el velo donde pudiera esconderse tampoco.

“Me sentí preparado para entrar en esta noche”, dijo Romo. “Nunca sabes cuando te va a tocar entrar. Yo entré con la esperanza de lograr un regreso y llevarnos la victoria. Tuvimos una buena oportunidad y no lo pudimos lograr. Así que es bastante frustrante”.

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