Nuevas medidas de HPD aún generan confusión entre hispanos

HOUSTON — Los cambios en la política del Departamento de Policía de Houston, que definen cómo deben tratar los agentes a las personas que son sospechosas de cometer cualquier tipo de delito y no tienen identificación, han causado gran confusión en la comunidad hispana.

Según varios activistas comunitarios, muchos latinos piensan que la policía los puede detener por parecer hispanos. También se preguntan cómo los cambios les afectarán a ellos.

Ahora los agentes pueden pedir la identificación de quienes hayan cometido un delito, incluido uno menor, como una violación de tránsito, y queda a discreción del agente llevarlos a la comisaría si la persona no tienen forma de identificarse.

Rosalinda Medina, de El Salvador y quien hace dos semanas consiguió su residencia permanente, opina que los cambios del Departamento de Policía de Houston (HPD por sus siglas en inglés) no están bien porque, según afirma, la policía local y los agentes de inmigración deberían ser dos cosas diferentes.

“Me parece injusto. Es discriminación, porque si ven a una persona blanca no le van a pedir los papeles, pero si ven a un hispano lo van a parar”, indica, lo que refleja la percepción de algunos latinos.

Para explicar los cambios a la comunidad, HPD ha participado en varios esfuerzos informativos en los que ha insistido en que los agentes no pueden parar a nadie por ser hispano.

El sábado pasado, agentes de HPD participaron en un foro de inmigración del Ayuntamiento de Houston para explicar los cambios de su política a personas interesadas.

“Los hispanos queremos personalizar las cosas, tenemos una forma de entender diferente. No sirve leer un papel, tenemos que saber como nos afectan las cosas personalmente”, dice Johana Abad, del departamento de relaciones públicas de HPD.

Según explica Abad, los cambios en la política afectarán a todos porque cualquier persona que cometa un delito y no tenga identificación puede ser llevada a la cárcel para ser identificada.

Sin embargo, la funcionaria señala que: “el cambio más grande es que ICE ahora tiene acceso a las cárceles, y hay una mejora en la comunicación entre las agencias, que antes no era muy buena”. ICE son las siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la agencia federal encargada de hacer cumplir las leyes de inmigración.

Entre otras cosas, ICE no tenía antes acceso a las bases de datos de la policía de Houston. Una circular distribuida por HPD entre sus agentes para informarles sobre las nuevas medidas destaca:

- Los policías pueden verificar si existen órdenes de búsqueda sobre cualquier persona que sea multada por una infracción de tránsito, arrestada o detenida. Si en 15 minutos el agente no encuentra ninguna orden, el agente podrá tomar nota de la identificación de la persona y dejarla ir. Si el agente encuentra órdenes de búsqueda para que la persona sea deportada o información que muestre que es un delincuente previamente deportado, HPD podrá tratarla como fugitiva.

Antes HPD no verificaba si existían órdenes de búsqueda de ICE en contra de las personas detenidas por delitos menores.

- La policía podrá tomar las huellas dactilares de todas las personas que sean encarceladas después de ser detenidas. A las personas que no tengan identificación y que hayan sido multadas por un delito menor, como cometer una infracción de tránsito, también se les tomarán huellas dactilares.

Antes los agentes de policía no tomaban las huellas por delitos menores.

- HPD preguntará a todas las personas encarceladas si nacieron en Estados Unidos y si son ciudadanos del país y pondrá las respuestas como parte de la información del detenido, accesible para ICE.

Antes HPD no preguntaba.

Abad explica que los cambios en la política son una continuación del proceso de mayor seguridad que las agencias policiales emprendieron después del 11 de septiembre del 2001, cuando Nueva York y Washington, D.C. sufrieron ataques terroristas que mataron a miles de personas.

El jefe de policía Harold Hurtt y el alcalde Bill White anunciaron el cambio días después de que el inmigrante indocumentado Juan Leonardo Quintero fuera acusado de asesinar al policía Rodney Johnson a balazos cuando Quintero, que había sido deportado anteriormente, estaba esposado en la patrulla.

Carl Rusnok, director de comunicaciones de la zona central de ICE, Patrick Trahan, portavoz del Ayuntamiento, y HPD dicen que el cambio en la política había sido discutido desde el verano. Según Trahan, el asesinato de Johnson adelantó el cambio.

Discriminación a debate
Según Abad, los cambios facilitan el trabajo de los agentes de inmigración pero para los agentes de HPD que trabajan en las calles nada cambia, ya que, afirma la portavoz, su enfoque es luchar contra el crimen.

Sin embargo, en la comunidad hay preocupación de que estos cambios signifiquen una discriminación contra los hispanos, dicen líderes. El Departamento de Relaciones Públicas de HPD recibe 25 llamadas diarias de la comunidad preguntando sobre las medidas, reconoce Abad.

Teodoro Aguiluz, director del Centro de Recursos para Centroamericanos, CRECEN, una organización comunitaria de Houston de apoyo a los inmigrantes, dice que 50 personas cada día preguntan sobre las medidas. “La comunidad cree que (la política) es diferente. Creen que (los cambios) son tan alarmantes como los están sintiendo”, explica.

Frank Alvarenga, que es ciudadano naturalizado de El Salvador, cree, erróneamente, que a las personas les podrán parar por la calle sin ser sospechosas de un delito. “Está mal (la política). Si la persona no ha hecho nada, ¿por qué la tratan así?”.

Aguiluz dice que la política de HPD no es preocupante, en teoría, porque sería implementada universalmente y afectaría a delincuentes y criminales, “pero en la práctica sí (lo es)”, porque, afirma, hay sectores de la policía que quieren políticas de inmigración más estrictas, lo que podría llevar a discriminación. Aguiluz se refiere a un grupo de agentes del Sindicato de Patrulleros de Houston que participó en octubre en una protesta por una política de inmigración más estricta.

Abad asegura que los agentes están informados de los cambios y de lo que pueden y no pueden hacer y, según indica, cualquier queja sobre la implementación de la política será tratada como cualquier otra investigación interna de un policía.

“Los agentes no van a arriesgarse a perder su trabajo (al no seguir la política)”, asegura.

El sargento de HPD y presidente de el sindicato que quiere una política más estricta, Johnnie McFarland, explica que quisiera que los agentes tengan más herramientas para detener a inmigrantes criminales.

“No quiero ir por personas que están buscando trabajo (jornaleros), pero si podemos deshacernos de los pandilleros, asesinos y violadores deberíamos hacerlo”, asegura.

McFarland dice que, en su opinión, los policías de Houston no deben ser agentes de inmigración, pero sí deberían tener la capacitación de las agencias de inmigración para detener a criminales. McFarland, quien es afroamericano, enfatiza que está en contra de la discriminación racial.

Según Joe Vail, profesor de Derecho de la Universidad de Houston que fue juez de inmigración, el hecho de que un agente de policía pida documentación de una persona detenida es constitucional. El problema, explica, es cuando pide información de una persona basándose sólo en su apariencia, porque va en contra de una decisión de la Corte Suprema.

Aguiluz, de CRECEN, dice que la policía de Houston ha accedido a enseñarles a ellos y otras organizaciones comunitarias a rellenar quejas de conducta de agentes, si ocurren.

Y ¿a quién afecta?
Según la policía y la oficina del alcalde esta política afectará a delincuentes y criminales.

Carl Rusnok, de ICE, asegura que el cambio en la política de inmigración es bueno para Houston porque ayudará a combatir el crimen.

También explica que aunque “toda persona que está en el país ilegalmente corre el riesgo de ser arrestado (por ICE), como somos una agencia policial con recursos limitados la prioridad es enfocarnos en los inmigrantes criminales”.

José Luis Jiménez, subdirector del capítulo 8 de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC por sus siglas en inglés), una organización comunitaria por los derechos civiles de los hispanos que representa a partes de Houston y apoya los cambios, asegura que estos beneficiarán a los latinos.

“Nuestra comunidad hispana no tiene por qué vivir entre gente que está haciendo mal”, dice Jiménez sobre a delincuentes.

“No importa si (las personas) tienen documentación, el enfoque (de la política) es el criminal”, agrega.

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